BOPV nº 112 · 2022-06-10 · Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente
ORDEN de 1 de junio de 2022, de la Consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, por la que se adoptan medidas flexibilizadoras en el marco de los programas Gauzatu-Industria, Gauzatu-Implantaciones Exteriores, Bideratu, Bideratu Berria e Indartu, consistentes en aplazamientos de reintegros y ampliación de periodos de ejecución en la realización de inversiones y/o empleo, para dar respuesta a la crisis ocasionada por la agresión militar de Rusia a Ucrania.
Mediante distintas órdenes de este Departamento se han convocado ayudas consistentes en anticipos reintegrables, así los programas de ayudas Gauzatu-Industria, de impulso a la creación y desarrollo de pymes de base tecnológica y/o innovadoras; Programa Gauzatu-Implantaciones Exteriores, de ayudas reintegrables para el impulso a la creación y desarrollo de implantaciones de empresas vascas en el exterior; Bideratu y Bideratu Berria por el que se establecen ayudas destinadas a la reestructuración y relanzamiento de empresas en crisis. A su vez, el Programa Indartu concede ayudas, a fondo perdido, a empresas que realicen inversión productiva que conlleve mejora competitiva y desarrollo económico para impulso de determinadas zonas de la Comunidad Autónoma del País Vasco y a municipios con una tasa de desempleo superior a determinada media anual de la Comunidad, fijada en cada convocatoria. La agresión militar rusa contra Ucrania, las sanciones impuestas y el resto de contramedidas adoptadas van a tener repercusiones económicas en todo el mercado comunitario que pueden afectar a las empresas de múltiples maneras, tanto directa como indirectamente. Ese impacto puede afectar a una reducción de la demanda o a la interrupción de contratos y proyectos existentes, con la consiguiente pérdida de volumen de negocios, o perturbaciones de las cadenas de suministro, en particular por lo que se refiere a las materias primas y los preproductos, y otros insumos que dejen de estar disponibles o no sean económicamente asequibles. El mercado de la energía se ha visto gravemente afectado por el aumento de los precios de la electricidad y el gas muy por encima de los ya elevados niveles observados en el período anterior a la agresión militar contra Ucrania por parte de Rusia. Estos elevados precios de la energía están causando daños que ya afectan al poder adquisitivo de la ciudadanía, lo que va a provocar un aumento de la pobreza, así como a la competitividad de las empresas de los principales sectores de la economía, sobre todo las industrias de gran consumo de energía que tienen que hacer frente a costes de fabricación más elevados que, en determinados casos, pueden poner en peligro la continuidad de empresas y que, de otro modo, serían rentables, lo que posiblemente repercuta en el empleo. Todos estos efectos, en su conjunto, han generado una grave perturbación de la economía a la que es preciso dar una respuesta económica coordinada para mitigar las repercusiones negativas, económicas y sociales, preservar las actividades económicas y el empleo y facilitar los ajustes estructurales necesarios. Es preciso apoyar a los sectores de actividad que están sufriendo el impacto directo de las consecuencias del conflicto bélico, en especial a los directamente relacionados con los países afectados por el mismo. El impacto industrial del conflicto está provocando modificaciones en los planes de producción e incluso detenciones de las propias plantas unido a la fuerte subida de